Cómo rastrear el origen de las enfermedades alimentarias

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Los científicos han demostrado que las dificultades para encontrar las fuentes de contaminación detrás de los casos de intoxicación alimentaria son inevitables, debido a la creciente complejidad de una red de tráfico global, donde los alimentos están constantemente cruzando las fronteras del país, generando una red en todo el mundo. 

Como se ilustra en el brote de Escherichia  coli en Alemania el 2011, cualquier retraso en la identificación de la fuente del brote de enfermedad alimentaria,  puede llegar a costar vidas y causan daños  políticos y económicos.

Un estudio reciente mostró que 53 países habían contribuido a los ingredientes de una preparación de  pollo  en un restaurante de Dublín. Esta diversidad de las fuentes es en parte responsable de la falta de identificación de los orígenes  de brotes de enfermedades  alimentarias, y ha motivado a  organismos internacionales de salud,  para iniciar un sistema de seguimiento de esta “cadena alimentaria humana “

En el primer estudio de este tipo, publicado en la revista PLoS ONE, los científicos estudiaron las bases de datos de importación y exportación de alimentos, que  permiten comprender cómo "los flujos de alimentos" generar una complicada red de todo el mundo.

Usando  las bases de datos de ONU y la FAO sobre importación y exportación de productos agroalimentarios, los autores trazaron  la red de  transporte de alimentos en todo el mundo y demostraron  que constituyen una  compleja red.

La investigación identifica una serie de países que influyen  como ejes centrales de la red y estiman que  una regulación más estricta en el control del comercio de alimentos en estos puntos,  podría beneficiar a la red a nivel mundial. Los países que acogen a muchos de los ingredientes, procesan éstos  productos y actúan como centros de distribución, son de particular preocupación
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Los resultados están apoyados por dos tipos de análisis: uno que se basa en el análisis gráfico teórico de la estructura de la red de alimentos del comercio internacional y el  otro en la dinámica del flujo de alimentos en la red, que expresa hasta qué punto un país es una "fuente" o un “destino”.

Dada la demostrada complejidad de la cadena alimenticia humana, este trabajo también presenta y valida por primera vez una metodología rigurosa y cuantitativa para ayudar con el biotracing y la identificación de las fuentes de los brotes de enfermedad alimentaria, un problema que sólo se espera un aumento en su magnitud, complejidad e  impacto, debido a la tendencia de  globalización actual.

Fuente:sciencedaily.com

Fifty-Year Cholera Mystery Solved

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For 50 years scientists have been unsure how the bacteria that gives humans cholera manages to resist one of our basic innate immune responses. That mystery has now been solved, thanks to research from biologists at The University of Texas at Austin. 

The answers may help clear the way for a new class of antibiotics that don't directly shut down pathogenic bacteria such as Vibrio cholerae, but instead disable their defenses so that our own immune systems can do the killing.

Every year cholera afflicts millions of people and kills hundreds of thousands, predominantly in the developing world. The infection causes profuse diarrhea and vomiting. Death comes from severe dehydration.

"If you understand the mechanism, the bacterial target, you're more likely to be able to design an effective antibiotic," says Stephen Trent researcher on the study.

The bacterium's defense, involves attaching one or two small amino acids to the large molecules, known as endotoxins, that cover about 75 percent of the bacterium's outer surface.

"It's like it's hardening its armor so that our defenses can't get through". These tiny amino acids simply change the electrical charge on that outer surface of the bacteria. It goes from negative to neutral.

That's important because the molecules we rely on to fight off such bacteria, which are called cationic antimicrobial peptides (CAMPs), are positively charged. They can bind to the negatively charged surface of bacteria, and when they do so, they insert themselves into the bacterial membrane and form a pore. Water then flows through the pore into the bacterium and pops it open from the inside, killing the harmful bacteria.

It's an effective defense, which is why these CAMPs are ubiquitous in nature (as well as one of the main ingredients in over-the-counter antibacterial ointments such as Neosporin).

However, when the positively charged CAMPs come up against the neutral V. cholerae bacteria, they can't bind. They bounce away, and we're left vulnerable.

V. cholerae can then invade our intestines and turn them into a kind of factory for producing more cholera, in the process rendering us incapable of holding onto fluids or extracting sufficient nutrients from what we eat and drink.

Scientists have known for some time that the strain of V. cholerae responsible for the current pandemic in Haiti and elsewhere is resistant to these CAMPs. It's that resistance that is likely responsible, in part, for why the current strain displaced the strain that was responsible for previous pandemics.
 
Now that Trent and his colleagues understand the mechanism behind this resistance, they hope to use that knowledge to help develop antibiotics that can disable the defense, perhaps by preventing the cholera bacteria from hardening their armor. If that happened, our CAMPs could do the rest of the work.

"If we can go directly at these amino acids that it uses to protect against us, and then allow our own innate immune system to kill the bug, there could be less selection pressure," he says.


Nano-Film para conservar frutas frescas por más tiempo

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Investigadores Indios y Canadienses están trabajando en un nuevo material de embalaje elaborado con “Nano-film”,  para extender la vida útil de frutas y vegetales, reduciendo las pérdidas  post cosecha.

El proyecto ha demostrado que un nano-film que emite un vapor químico, puede extender la vida útil de los vegetales  hasta en 21 días,  sin que se deteriore la calidad del producto.

Los investigadores de la  Universidad de Agricultura de Tamil Nadu (TNAU) en la India, con la colaboración  la Universidad de Gualph de Canadá, probarán  este nuevo material en los  mangos.

Con este objetivo, han desarrollado nanomateriales impregnados con versiones sintéticas de un agente llamado hexanal, que se encuentra en pequeñas cantidades en las plantas como los frijoles y pepinos.

El hexanal ayuda a prolongar la frescura y vida útil de frutas y hortalizas,  centrándose en una enzima llamada fosfolipasa-D, que es responsable del deterioro de vegetales. Los agricultores de algunos países utilizan aerosoles hexanal en los cultivos, pero esto no es práctico en los países cálidos, donde la sustancia química se evaporava rápidamente.

Los científicos canadienses desarrollaron el hexanal sintético y están planeando probarlo impregnado en la fibra natural de la planta. Esta fibra libera lentamente el producto químico para detener la actividad enzimática.

Mientras tanto, los científicos de Sri Lanka probarán hexanal mezclado  en una cera natural y si tiene éxito, entonces se utilizará para el recubrimiento del nano-film.

Los científicos del TNAU han comenzado a fumigar los cultivos de mango con hexanal para poner a prueba su eficacia. Esperan contar con el nano-film listo para las pruebas en el primer semestre de 2014.

Las propiedades antimicrobianas del hexanal también podrían destruir algunas bacterias naturales de  biodegradación en el medio ambiente, lo que sugiere estudiar  los  efectos  que podría tener  sobre los ecosistemas.

Chip sensor de etileno para monitorear madurez de la fruta

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Es el primer dispositivo miniaturizado que abre  camino para el control de los niveles de etileno en envíos de fruta a lo largo de la cadena  de suministros. Permitirá reducir pérdidas de alimentos, aumentando la rentabilidad de la industria.

El etileno es una hormona vegetal gaseosa, producida por la fruta y responsable de su maduración.

Para poder medir la producción de este compuesto, un equipo de científicos holandeses han desarrollado  un pequeño chip sensor electroquímico de bajo costo, para se utilizado en contenedores individuales de frutas. Este dispositivo tiene un límite de detección de 200 a 300 partes por billón (ppb), lo suficientemente sensible para reemplazar a sofisticados equipos de medición que actualmente se utilizan.

Según los investigadores, mejoras recientes han demostrado que el sensor de etileno es capaz  de detectar 100 ppb, en concentraciones inferiores a 1 ppm, lo que puede ser usado directamente en bodegas.

Revolucionario sistema

El sensor está fabricado en sustratos de bajo costo, como el papel de aluminio, vidrio o silicio, que lo hace rentable para producir un  gran número de dispositivos para ser emplear en contenedores o en las operaciones de distribución.

El dispositivo se basa en un electrolito no ácido que no se evapora.

“Durante el Transporte, por ejemplo, de Sudamérica, las empresas quieren que los niveles de etileno sean lo más bajo posible, para que la fruta no madure antes de llegar a los minoristas. Sin embargo el gas también es aplicado en altas concentraciones (~ 1.000 ppm) durante el almacenamiento, para forzar la maduración de la fruta y así esté lista para ser consumida”, señalaron.

Los investigadores estiman que el costo actual de cada sensor está alrededor de € 50 y actualmente están trabajando para aumentar su rendimiento hacia un límite inferior de detección (~10-20 ppb).